martes, 1 de junio de 2010

Castil de Tierra ( II )

Recorriendo el Campo de Gómara - CASTIL DE TIERRA






Es reiterante y lamentable tener que empezar casi siempre de la misma manera cuando se escribe sobre los pueblos del Campo de Gómara. Queda el consuelo vergonzante de sucedernos igual o más si escribimos de cualquiera de las distintas zonas o comarcas provinciales.
Otro más de los pueblos de este increíble y desorientado Campo de Gómara, sentenciados a su desaparición en brevísimo espacio de tiempo. ¿Qué motivos han dado y dan lugar a que un pueblo como éste, lleno de historia, pletórico de belleza, aún en ruinas, con paisajes que se abren a la vista con una grandiosidad que une la fuerza y la dureza de sus montañas, con la enorme suavidad de su llanura. Dueño de fértil tierra, abundante agua, teniendo teléfono, luz, alcantarillado y hasta pavimentadas las calles que tuvieron habitadas sus casas últimamente? Si no ha sido por necesidades financieras, por necesidad de abandonar su lugar de nacimiento para mejorar la situación económica; si se encuentra a 42 kilómetros de Soria, a 24 de Almazán, a 9 de Gómara y a tres de Tejado, donde tienen a su alcance farmacia, asistencia médica, bares, cines, discotecas para la juventud, todo tipo de comercios y supermercados.
Si todos los habitantes últimos que han sido, más las tres o cuatro familias que afortunadamente aún se encuentran en él, todos eran y son poseedores de coches para poder situarse en cualquiera de los puntos citados en breve espacio de tiempo. Que ha influido para ese abandono de un pueblo que de verdad se puede decir una vez en él que se encuentra en ese paraíso que se supone a las Puertas del Cielo. En verdad que un día me gustaría que sus antiguos habitantes, dispersos por las grandes urbes o en esos pueblos con pretensión de pequeñas ciudades, viviendo en esos llamados pisos, en esas colmenas de cemento y ladrillo, donde deben de soportar los gustos y malos gustos de vecinos, que producen ruidos, voces, música, gritos. Sufrir el tráfico de esas grandes o medianas ciudades, el porqué abandonaron esas Puertas del Cielo, ese trozo de Paraíso Terrenal que es su pueblo.


Que si en realidad merece la pena todo lo que pueden encontrar en sus nuevas residencias y entornos que por otra parte lo tienen a su alcance a pocos minutos viviendo en Castil. Preguntando de forma metafísica, en antigua expresión eclesiástica o religiosa, les diría ¿merece algo el cuerpo si con ello pierdes el alma? En este caso el alma es Castil, es vuestra alma, vuestras raíces, en él vivieron y lucharon vuestros ascendientes, ellos e entregaron a El en cuerpo y alma, sufrieron y mucho por la dureza de la vida anterior que les tocó vivir.
Ahora que vuestro nivel económico es elevado, ahora que vuestras viviendas, respetando el entorno y esas fachadas únicas en Castil como son vuestras casas, casas con el verdadero aroma de la construcción castellano-soriana, pueden ser preparadas y acondicionadas mejor y salir más baratas que una de esas despreciables celdillas de colmenas llamadas pisos. Recuperar vuestro pueblo. No lo dejéis hundir, salvar por lo menos ese sudor con que los vuestros regaron el pueblo y tierras, dejando su sacrificio para que vosotros mejoráseis. ¡No dejéis hundir y desparecer Castil. Salvadlo!! Vuestros descendientes os lo agradecerán.
Y no solamente ellos sino toda la provincia. Situado a 1.087 metros de altitud en la Sierra de Boñices, a 3 kilómetros de Tejado y de la carretera Almazán-Gómara-Almenar. Su única entrada y salida (indistintamente) es por la carretera de Tejado a Nomparedes, que bordea el pueblo. Anulando el antiguo camino a Villanueva de Zamajón a Castil. Indiscutiblemente fue población celtibérica, romana y fortaleza medieval. Su existencia se remonta con toda seguridad a más de 300 de JC., pasando al poder de Roma en el 153, siendo cónsul V Fulvio Novilior. Habiendo presenciado sus piedras una de las más duras y cruentas batallas dadas por celtibéricos y romanos, justo frente a ellas, en lo que hoy denominamos llanos de Gómara. ¿Se puede decir con razón que en historia es digna de recordarse y mantener? En la parte norte tiene una antigua entrada horadada en la roca, que a mi entender fue de la época celtibérica; hay quien no está de acuerdo y cree ser de los años de la reconquista.
Lo que es indiscutible es que de una época y otra, lo cierto es que supera los 1000 años, mereciendo un trato y un cuidado muy superior al que ha tenido y tiene en la actualidad. Esta hasta no hace mucho fue su única entrada pudiéndose aún apreciar de forma perfecta que era la del camino de Villanueva a Gastil. Su nombre proviene de la existencia de un castillo, que inicialmente -según lo que queda de su estructura-, debió ser fortaleza árabe y construida de tierra sobre restos de fuerte romano. Situación estratégica e importante debió ser en la época de la reconquista y posteriormente como punto de interés militar en la lucha de Castilla-Aragón. De aquel castillo, de aquella fortaleza, no queda nada más que unas pocas piedras que sirven para indicarnos la situación de su torre de homenaje y un pozo horadado a pico en la roca, con una boca de 1.35 metros de diámetro, la profundidad del mismo fue de más de 9 metros y parecida su anchura. No tiene hoy en día más de dos metros de profundidad, ha sido cegado al ser empleado como vertedero de toda clase de basuras y desperdicios, sobre todo de latas vacías de productos químicos de uso para el campo. Da gran pena contemplar obra tan ciclópea, abandonada y despreciada de tal forma.

Sus casas, algunas manteniendo sus muros en pie, se encuentran con sus techos hundidos y próximos a una destrucción total -excepto las 4 o cinco habitadas aún o abandonadas recientemente- mantienen a pesar de los avatares e inclemencias del tiempo y de otras causas, la belleza de esas construcciones sorianas-castellanas que tanto encanto guardan.
Su iglesia, que como es lógico debió ser de época remota, reformada o casi mejor dicho construida en el siglo XVII y con una última reforma a finales del siglo XVIII, carece de mérito arquitectónico interior o exterior, aún cuando forma toda ella un impresionante conjunto de formidable potencia. Situándonos en las ruinas del castillo o encima de sus antiguas y casi inexistentes murallas, a la derecha su primitiva entrada, se llena la vista de belleza, extendiéndose debajo de nosotros a más de 100 metros de toda la extensa llanura del Campo de Gómara. Desde allí contemplamos: Tejado, Gómara, Abión, Ledesma, Torralba de Arciel, Villanueva de Zamajón, Zamajón, Tapiela, Sauquillo de Boñices.
Al este, Peñalcázar, las Sierras de Costanazo, Deza y Moncayo. Al Oeste, las sinuosidades extrañas, dulces, agrestes, duras y suaves de la Sierra de Poñices. Casi es mejor que deje en este punto el relato de todo lo que nos ofrece la naturaleza en tan gran esplendor para que pueda comprobarlo todo aquel que decida hacer cualquier día de asueto un recorrido por este Campo y acercarse a ese pueblo bien llamado "Puerta del cielo", pueda comprobarlo deleitándose en su contemplación. Muchas cosas dignas de anotar de este pueblo quedan en la pluma que dejo para que las vayan descubriendo los que deseen disfrutar un día visitándolo.

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